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jueves, noviembre 15, 2007

Una bruja...¿buena?

Un par de semanas después de mi publicación sobre la maga Circe, ahora actualizo con la segunda parte del trabajo, centrándome en su personalidad y en sus rasgos positivos y negativos.


El personaje de Circe se nos presenta como una mujer que, solitaria en su isla, atrae y luego metamorfosea en animales a marineros y viajantes que se dejen seducir por la hechicera. Son destacables algunas historias que reflejan su carácter celoso y vengativo, como la ocasión en que la maga se enamora apasionadamente de Glauco, un dios del mar, y que éste la rechaza por Escila, a lo que Circe reacciona transformando a su contrincante en una monstruosa criatura con seis cabezas de perro, o cuando transforma a Pico, el adivino, en un pájaro carpintero por rechazar su amor.

Sin embargo, esta serie de comportamientos tan crueles da lugar a una actitud de simpatía y afecto cuando Ulises se presenta en su mansión y roba el corazón de la hechicera con su carácter noble y su audacia:

"Me tiene suspensa que hayas bebido estas drogas sin quedar encantado, pues ningún otro pudo resistirlas (...) Mas, ¡ea!, envaina tu espada y vámonos a la cama para que, unidos por el lecho y el amor, crezca entre nosotros la confianza." (Odisea, Libro X)

¿Significa esto que Circe tan sólo necesitaba alguien lo suficiente digno en quien depositar su amor, para sacar a la luz los buenos sentimientos que llevaba dentro?

En mi opinión, su comportamiento es constantemente imitado en la actualidad (y no sólo por mujeres!). Es muy habitual, en muchísimos argumentos cinematográficos, por ejemplo, la aparición del típico personaje serio y huraño al que el amor hace sensible y buena persona, como le ocurría a nuestra bruja.

Sin apenas tener que rebuscar en muchas películas, he encontrado un bonito referente a este asunto en la película “Kirikú y la bruja” (que os recomiendo muchísimo, a pesar de que parezca una peli para niños, y si podéis ver la versión original francesa, tanto mejor), en la que una bruja africana tiene atemorizado a un pueblo entero, ya que convierte a sus hombres en objetos animados a su servicio (allí se les llama ‘fetiches’), hasta el día en que el protagonista cura el mal de la bruja y se vuelve buena (no os doy más detalles o la peli ya no tiene gracia!). Su mal no es concretamente la falta de amor...pero bueno...creo que se parece bastante a Circe.

Para finalizar me gustaría comentar que encontré un artículo en El País que hablaba sobre la última bruja de Europa, en el que aparece claramente cómo se empleaba el término “bruja” desde la Edad Media, como grave acusación e incluso adjudicación de cargos penales, un significado muy diferente del que tenía para las antiguas civilizaciones desde la época Clásica. Os pongo un fragmento:

“Entre los Siglos XV y XVII, unas 100.000 personas fueron quemadas vivas en Europa bajo acusaciones de brujería tras ser sometidas a tortura. De entre ellas, más del 80 % eran mujeres. (...) Así cayeron disidentes políticos, enfermos mentales, supuestos herejes, comadronas, abortistas o simples buscavidas.”



Nada más, espero que os haya parecido curioso mi referente!
Saludos desde Almassora! ^^
Arturo Soler, IES Vila Roja

jueves, octubre 18, 2007

"...fue tocándolos uno a uno con su varita, y ..."

Una mujer....con una varita....rodeada de cerdos....venga, que es muy fácil!!!


Se trata de Circe, por supuesto. Circe era una hechicera que vivía en la isla de Eea, isla a la que Ulises llegó con sus hombres durante su viaje a Ítaca, según cuenta la Odisea. Esta diosa transformaba en animales a todos aquellos que la ofendieran, mediante hechizos y pociones.

Homero cuenta que parte de la tripulación del Ulises, una vez llegados a Eea, dieron con la casa de Circe explorando la isla, y allí la maga les invitó a un gran banquete, que previamente había envenenado con sus pociones. Casi todos los marineros, que no eran conscientes del engaño, fueron transformados en cerdos tras la comida, aunque uno escapó y le contó lo sucedido al héroe. Éste, entonces, gracias a la ayuda de Hermes, burló a la bruja y rescató a sus compañeros. Tras pasar un tiempo con ella en su isla, Ulises decide reanudar su viaje, y Circe le traza dos posibles rutas....pero esto ya no os lo cuento, investigad, investigad, que la trama es fascinante!

La práctica de artes o ciencias ocultas, como las que Circe empleaba, ha estado siempre presente en la historia; siempre han existido personas que, mediante el uso de ciertos actos o palabras, burlaban las leyes de la naturaleza, predecían el destino, etc.

Para empezar, es evidente la creencia en la magia que la mayoría de las antiguas civilizaciones tenían. ¡Qué pocas civilizaciones, en su origen, no utilizaban la magia en actos como ritos de fertilidad! Todas rendían culto a deidades o fuerzas con poder sobre su destino, dioses, hechiceros, chamanes...

Ya en el Antiguo Testamento, le magia (llamada desde entonces brujería de manera peyorativa) se prohibió, por decirse estar relacionada con el Diablo, y el cristianismo persiguió a todos sus practicantes durante la Edad Media, en general astrólogos y alquimistas. Desde entonces hasta la actualidad, la brujería nunca ha vuelto a ser vista como algo bueno, siempre con connotaciones maléficas. Un claro ejemplo es el uso que le damos a la palabra, en expresiones como: -¡Esa profesora es una bruja! Verdad que no os apetece tener a esa mujer como profesora?

Y en nuestros días, ¿qué pasa con esto? Pues pasa que si le preguntas a un niño pequeño sobre la magia se le llenará la cabeza de chispas y luces de colores. Y es que la magia siempre se ha utilizado para denominar aquellos sucesos inexplicables que cierta gente producía, pero en nuestra época nos jactamos de saberlo todo, por lo que la magia ha perdido ese sentido de lo oculto, y ha pasado a ser una especie de mezcla de trucos y efectos especiales que nos sorprenden en un mundo de fantasía.

Como podéis ver, sigue habiendo manifestaciones clásicas de la magia en la actualidad, o de dónde creéis, sino de Circe, que J.K. Rowling sacó la idea de ponerle a su personaje una varita en la mano? Sin embargo, en mi opinión, la resemantización de la palabra que antes he mencionado no es del todo completa. Si os fijáis, todavía se mantiene ese secretismo en su práctica, es decir, cuando vemos a una persona (un mago actual) sacar un conejo de una chistera, nos preguntamos: -¿¿Cómo lo ha hará?? Y es que si la magia no tuviera secretos para nosotros, ¿qué sentido tendría?

Espero no haberos aburrido, perdonad la extensión, hago un esfuerzo titánico por reprimirme, pero ya sabéis que es mi punto débil...jeje. Un saludo y espero vuestra crítica! ^^