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domingo, mayo 25, 2008

Más Andrómeda

He encontrado otro referente de Andrómeda, esa princesa que iba a ser sacrificada a un monstruo marino para que dejase de comerse a los aldeanos, que fue encadenada a una roca y rescatada por Perseo, que pasaba por allí. Esta vez es en la serie de Buffy Cazavampiros.
A Buffy la invitan a una fiesta unos chicos de una fraternidad muy rica (todos los que formaron parte de ella son gente muy rica y con éxito) y decide ir con una amiga.

En la fiesta el chico que la ha invitado le da una copa con un somnífero. Cuando despierta está encadenada a una pared en el sótano de la fraternidad junto con su amiga y otra chica, que había desaparecido hace una semana. Mientras, los chicos están preparando la ceremonia para invocar a un demonio que les proporcionará éxito, y que surge de un pozo que hay en el sótano.
Aunque los amigos de Buffy llegan a tiempo como para poder salvarlas no hay que olvidar que Buffy es la protagonista y, por lo tanto, consigue vencer al demonio acuático sola después de haberse liberado de las cadenas (sin necesidad de ningún chico, aunque a su amiga le parece que el único que ha hecho algo para rescatarlas es Ángel, uno de los chocos que han ido a salvarlas)
Como podéis ver tiene algunas diferencias con el mito de Andrómeda como son:
  • El "monstruo marino" sale de un pozo en vez de del mar.
  • Son 3 chicas las sacrificadas y no 1.
  • Buffy se libera de las cadenas sin ayuda y ántes de vencer al demonio en vez de ser Perseo y después.
  • Buffy vence al demonio (no hay Perseo).

Ada Navarro, I.E.S. Joanot Martorell

viernes, mayo 09, 2008

Visión e invisibilidad

El otro día encontré un referente en Buffy Cazavampiros. En el colegio había una chica que era ignorada por todos sus compañeros: cuando hablaba la ignoraban, cuando levantaba la mano en clase para participar la profesora nunca le decía, y estaba delante de ella. Como cuando estaba en la sala nadie se percataba de ello, nadie la veía, un día se volvió invisible en clase y desapareció. Sobra decir que nadie se percató.

Esto me recordó una cosa que vimos en clase: para los griegos eras visible porque los demás te veían y cuando dejaban de hacerlo te volvías invisible.

De ahí vendrá también la frase de "me siento invisible".

Ada Navarro, I.E.S. Joanot Martorell