martes, mayo 14, 2013

ÚLTIMA MISIÓN

Irene y Aitor eran un matrimonio, ambos trabajaban como policías y de hecho eran pareja en la patrulla. Siempre iban juntos a todos los lados, eran inseparables, no podían vivir el uno sin el otro. En el trabajo se cuidaban mutuamente, nunca querían ir a misiones separados ya que si algún día pasaba algo estaría el uno para cuidar del otro.
Irene y Aitor pasaron por algunos problemas para poder estar juntos, por eso una vez que lo consiguieron no querían que nada los separase.  Venían de sociedades y ambientes diferentes. Aitor era musulmán e Irene cristiana y para poder casarse uno de los dos tenía que adoptar la religión del otro. En este casa fue Aitor quien se conviirtió en cristiano.
Todo iba perfecto en sus vidas, hasta que un día recibieron la llamada de su superior. En esta llamada les informaron de que algo terrible estaba sucediendo en Norte-América y necesitaban ayuda del cuerpo de policía, pero solamente podía ir uno de ellos, ya que en el avión no quedaba sitio más que para uno.
Se negaron a ello, ninguno quería dejar al otro pero comprendieron que tendrían que hacer el sacrificio. Su trabajo no les daba otra opción.
Finalmente fue Aitor el que viajó. Allí en América estaban sufriendo atentados terroristas. Irene cada día recibía noticias de Aitor, le llegaban cartas, e-mails, vídeos y llamadas, estaban tan unidos que se comunicaban por todos los sitios que podían. Pasaron varios meses y todo parecía ir bien, hasta que un día no llegó ningún tipo de noticia por parte de Aitor. Siguieron pasando los días y nada cambiaba, Irene quería ir hacia América, pero sus superiores no se lo permitían ya que las cosas se habían puesto peor. Pasó un mes sin noticias de Aitor, todos empezaban a darlo por muerto..
Irene empeoraba cada día, se volvió paranoica, creía verlo por todos los lados, lo escuchaba y soñaba cada día con él. Cansada  y sin poder vivir sin su marido Irene decidió romper las reglas e ir en busca de Aitor. Una vez allí hizo todo lo posible por encontrar algo que le diera esperanzas de que su Aitor seguía con vida, pero no consiguió nada.
Irene veía que no podía vivir sin él, no le encontraba el sentido a la vida.
Se enteró de que el próximo atentado sería en el aeropuerto y decidió ir hacia allí, morir allí, morir a manos de los que supuestamente también habían asesinado a su marido.
Finalmente Irene fue hacia el aeropuerto y allí murió.
Al día siguiente alguien tocó la puerta de su casa, era el cartero, con una gran caja llena de cartas y con una carta encima de esa caja que explicaba el por qué de no haber recibido notias de Aitor durante tanto tiempo. Todo tipo de correo procedente de América había sido restringido debido a las circunstancias.
Poco días después Aitor llegó de vuelta, pero al enterarse de lo sucedido decidió que no quería vivir sin su mujer, que no podía vivir sin su mujer. Pero está vez fue él quien puso una bomba en un avión que salía de América hacia Baghdad, donde él mismo subió y perdió la vida.