martes, mayo 14, 2013

Pato pato pato que mi pato

Érase una vez un chico llamado Eustafio, de un pueblo toscareño en el sur de Normandía, el cual conocía la gente por su excelente forma de cocinar. Su madre, Eufémina, era la diosa del arte de cocinar.
Una vez le preguntaron a Eustafio que si su madre le había enseñado sus técnicas de cocina. Él, asombrado y ofendido, mostró su malestar a la gente que le preguntó haciendo un plato exquisito creado por él mismo. Cuando le daba el plato con la comida a la gente, también les decía: "Mi madre solo ha cocinado mejor que yo, cuando yo no existía." Los rumores de esa ya famosa frase le llegaron a su madre Eufémina. Ella cabreada y enfurecida, retó a su hijo a un concurso delante de todo el pueblo.
En el concurso, Eufémina realizó su plato estrella, raviolis con setas rellenas de queso azul, acompañados con un filete con un toque de salsa de arándanos. El jurado del concurso le dio de nota media un 9,5. Eustafio, dejando impresionada a la gente, cocinó un plato que solo había cocinado una vez para su novia. El plato estaba formado por una guarnición de arroz con muslo de pato a las finas hierbas. El plato sorprendió tanto por la presentación y por el buen sabor, que el jurado le dio un 10. Su madre, cabreada porque su hijo le dejó en ridículo delante de todo el pueblo, le echó un maleficio delante de todos y le convirtió en pato, ingrediente que utilizó él mismo en el plato que le hizo ganador. Eustafio fue toda la vida pato y tuvo que vivir con ello para siempre.