miércoles, marzo 11, 2015

Una vida oscura, como en otro mundo.



Me llamo Facundo y me encargo de dar sepultura a los tantos cadáveres que pasan por mis manos. Paso mi vida rodeado de ellos,todos muertos, pero cada uno con una cara particular, me he cruzado con mas gente demoníaca que gente a la que podemos considerar ángeles.
 Como mi trabajo, soy una persona oscura, fría, insensible y apartada del mundo que me rodea. Mi rostro es algo extraño y mi barba muy profunda, por eso cuando la gente me ve, en sus ojos veo el miedo reflejado. Del trabajo a casa, suelo llevar una gorra que me regaló mi madre antes de morir, me ayuda a ocultarme, a sentirme como invisible. 
Cuando conocí a mi actual mujer, era todo lo contrario a mi, era florista y estaba siempre rodeada de colores y flores preciosas aunque en el fondo sufría un trastorno de personalidad. Conmigo pasaba las estaciones tristes y era como yo, una mujer oscura.. Pero cuando llegaba la primavera y el verano ella se dedicaba a su trabajo, que compartía con su madre, esas dos estaciones no pisaba nuestra casa. Siempre teníamos problemas, sus cambios me hacían dudar si su verdadero deseo era estar conmigo o no.
No creo que nadie que pase por mis manos, pueda regresar al mundo de los vivos, que mucha gente desea y que yo lo que deseo es abandonarlo. 

1 comentario:

Mari Blanco García dijo...

No es que tu mujer no te quiera, pero su verdadero hogar está con su madre, ya que siempre se han dedicado a las plantas y sobre todo su madre, que es muy importante en el trabajo del campo.