viernes, mayo 18, 2007

Juan de Mena: Laberinto de Fortuna

Laberinto de Fortuna

Al muy prepotente don Juan al segundo,

aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo

que tanta de parte le fizo del mundo

quanta a sí mesmo se fizo del cielo,

al gran rey de España, al Cesar novelo;

al que con Fortuna es bien fortunado,

aquel en quien caben virtud e reinado;

a él, la rodilla fincada por suelo.

Tus casos falaces, Fortuna, cantamos,

estados de gentes que giras e trocas,

tus grandes discordias, tus firmezas pocas,

y los que en tu rueda quexosos fallamos;

fasta que al tempo de agora vengamos

de fechos pasados cobdicia mi pluma

y de los presentes fazer breve suma:

y dé fin Apolo, pues nos comencamos.

Tú, Calíope, me sey favorable,

dándome alas de don virtuoso;

por que discurra por donde non oso,

convida mi lengua con algo que fable,

levante la Fama su boz inefable,

por que los fechos que son al presente

vayan de gente sdabidos en gente;

olvido non prive lo que es memorable.

Como no creo que fuessen menores

que los de Africano los fechos del Cid,

nin que feroces menos en la lid

entrasen los nuestros que los agenores,

las grandes facañas de nuestros señores,

la mucha constancia de quien los más ama

yaze en tiniebras, dormida su fama,

dañada de olvido por falta de auctores.

Juan de Mena, autor de este poema "Laberinto de Fortuna", fue un hombre ínmtegro y austero, que se mantuvo alejado de las luchas políticas del reinado de Juan II. Durante toda su vida,

fue leal al monarca, del que fue secretario de cartas latinas y cronista mayor. En su honor compuso este poema. Su principal cualidad fue la serenidad, pues ni los más trágicos

episodios ni los más encendidos elogios sacan al poeta de su compostura. Eso le convierte en un humanista clásico.

A este monarca dedicó su obra más famosa, Laberinto de Fortuna, poema alegórico cargado de erudición al estilo de Dante Alighieri, con influencias de Lucano y Virgilio, en verso

dodecasílabo y casi trescientas coplas de arte mayor, caracterizado por el uso de un lenguaje latinizante e hiperculto muy influido por la retórica latina. El tema de este gran poema

es el papel de la Providencia en la vida humana y el destino nacional de Castilla. Se cuenta allí cómo el poeta es arrebatado por el carro de Belona y depositado en una gran llanura,

donde se yergue el palacio de la diosa Fortuna, en cuyo interior hay "muy grandes tres ruedas": dos quietas, que simbolizan el pasado y el futuro, y otra en continuo movimiento,

que representa el presente. Cada una se divide en siete círculos, que corresponden a las órbitas de los siete planetas donde el autor ubica a diversos personajes de la Antigüedad o contemporáneos.

1 comentario:

Isra dijo...

Diana, te falta la valoración personal y explicar el o los referentes.