jueves, mayo 10, 2007



Hola a todos, bona tarda. Aquí me presento de nuevo para mostraros otro referente clásico, esta vez, en la música. En numerosas obras musicales se encuentran alusiones a algún personaje mitológico. Yo he optado por una obra que me ha llamado mucho la atención, sobre todo por su intenso dramatismo.

Se trata del ''Lamento de Ariadna'', de Claudio Monteverdi, músico italiano que marcó el nacimiento del drama lírico y de la ópera en el siglo XVII. Es la figura más importante en la transición entre la música del renacimiento y la barroca.

Es el lamento de una ópera del músico, compuesta en 1608 y que se ha perdido. Es un texto trágico. En él vemos el llanto de Ariadna ante el abandono del hombre que ama, Teseo. Ariadna canta:


''Déjame morir; qué me podría consolar en este duro destino, en este martirio tan grande. Déjame morir. ¡Oh Teseo!, Teseo mío, pues yo te quiero llamar mío, porque tú eres mío. Aunque, ¡ay! hombre cruel, huyes de mis ojos. ¡Retorna!, mi Teseo. Vuélvete hacia mí, mi Dios. Vuélvete una vez más porque he dejado mi patria y mi reino. A quien ahora, en esta orilla, una manada de bestias salvajes y despiadadas dejarán reducida a huesos. ¡Oh Teseo, mi Teseo! Si tú supieras, mi Dios, el tormento de la pobre Ariadna, quizá de repente volverías hacia mí la proa de tu embarcación. Pero con el viento sereno te vas feliz, mientras yo lloro. Para ti se prepara Atenas a recibirte con pompa fastuosa, y yo permanezco, pasto de fieras, en esta solitaria arena. Con alegría todos tus viejos parientes te abrazarán y yo no te veré más. ¡Oh mi padre, oh mi madre!''



Como veis, precioso texto. A continuación explicaré la historia de Teseo y Ariadna, en la que se engloba el famoso mito de Teseo y el minotauro.


//Una noche Egeo, el anciano rey de Atenas, se mostraba tan triste y preocupado que su hijo Teseo le pregunto a que se debía tal desdicha. El padre le comentó a su hijo que el día siguiente era la fecha marcada para enviar el tributo al rey Minos de Creta, que consistía en el sacrificio de siete doncellas y siete jóvenes, que serían devorados por el monstruo Minotauro.


Con todo el ardor de su juventud, Teseo le suplicó a su padre que le permitiera ser parte de la ofrenda y le dejara acompañar a las víctimas para poder enfrentar al Minotauro.

A la mañana siguiente, Teseo se dirigió junto con su padre al Pireo, el puerto de Atenas. Les acompañaban los jóvenes que iban a emprender su último viaje. Los ciudadanos contemplaban la procesión, unos con lágrimas en los ojos, otros amenazando con el puño a los emisarios del rey Minos que flanqueaban el siniestro cortejo. Al cabo, el grupo llegó al muelle dónde estaba atracada una galera de velas negras. El rey explicó a Teseo que las velas eran señal de luto, pero le pidió que si regresaba vencedor, no olvidase cambiarlas por velas blancas, para que supiera, aún antes de que llegase a puerto que estaba vivo. Teseo se lo prometió. Luego abrazó a su padre y se embarco con el resto de los atenienses. Cuando la nave atracó en el puerto de Cnosos, Teseo vio entre la muchedumbre al rey rodeado de su séquito y fue a presentarse ante él. Teseo se presentó y le dijo que lo único que quería era que no le separase de sus compañeros.


Entre la comitiva del rey se encontraba la princesa Ariadna, una de sus hijas. Impresionada por la temeridad del príncipe, pensaba horrorizada que pronto la pagaría con su vida. Teseo había estado mirando un buen rato a Ariadna. Desde luego le había llamado la atención su belleza, pero se quedó sobre todo intrigado porque estaba tejiendo.

Esa noche Teseo se levantó sobresaltado: alguien había entrado en sus aposentos. Era Ariadna.

Ariadna le propuso a Teseo ayudarle a derrotar a Minotauro a cambio de que se la llevara con él de vuelta a Atenas y la convirtiera en su esposa. El héroe no contestó. Desde luego, Ariadna era muy atractiva, y era la hija del rey. Pero había llegado a aquella isla, no en busca de esposa sino a liberar a su país de una carga. Ella trató de convencerle al decirle que conocía las costumbres del Minotauro e insistió diciendo que sabía cuales eras las debilidades de la bestia. Después de pensarlo por un momento, el joven aceptó.


Frente a la entrada del Laberinto, Minos ordenó entrar a los atenienses. Mientras los catorce jóvenes, completamente aterrorizados, iban entrando uno a uno en la extraña construcción, Ariadna le susurró al oído a su protegido que tomara un hilo y le suplico que por lo que más quisiera, no lo perdiese.


Tras la batalla contra el Minotauro, derrotado por Teseo, Gracias al hilo podían recorrer en sentido inverso el tortuoso y largo camino que los había conducido hasta el Minotauro. Loca de amor y de alegría, Ariadna corrió hacía él y ambos se fundieron en un abrazo. Empezaba a amanecer. Teseo y sus compañeros, junto con Ariadna, cruzaron sigilosamente las calles de Cnosos y llegaron al puerto.


Durante el viaje de vuelta Teseo tuvo un sueño muy extraño esta vez fue otro dios, Dioniso, el que se le apareció y le ordenó que abandonara a Ariadna en una isla, y le dijo que ella no sería su esposa porque tenía proyectos más gloriosos para ella. Teseo negándose a la petición del dios le dijo que no podía romper su promesa. De esta forma el dios le dijo que si no le obedecía iba a exponerse a la cólera de los dioses. Al poco tiempo divisaron tierra, y atracaron en la isla a la vista de que se calmara el mar. Al alba mientras Ariadna estaba tendida todavía sobre la arena. Teseo reunió a sus hombres y les ordenó a hacerse inmediatamente a la mar. Sin la muchacha.


Al divisar la galera desde el puerto de Pireo en Atenas, el rey Egeo fue avisado de que su hijo estaba de vuelta. Esperanzado e inquieto, el rey llegó corriendo hasta los muelles, preguntando al vigía sobre el color de las velas. A lo cual le respondieron que eran negras. El anciano Egeo no quiso saber más. Lleno de dolor se tiró al agua y se ahogó. Cuando la galera atracó, acababan de recoger el cadáver de Egeo en la playa. Teseo fue corriendo hacia él, en seguida comprendió lo que había sucedido y se maldijo por haber sido descuidado. //



La expresividad que muestra Ariadna en la obra es tremenda. Debemos ponernos en la piel de la bella Ariadna y sentir junto a ella el dolor que expresa cantando.

La muchacha se encuentra en ese momento abandonada, observando cómo su gran amor se aleja de ella. Nada la puede consolar en ese momento. Tan grande es el dolor, que prefiere morir. Durante todo el tiempo le ruega que vuelva con ella. Ahora se encuentra sola, lejos de su patria, de su gente y de sus conocidos, familiares y amigos. Algo que también produce dolor a la joven es el hecho de que, al mismo tiempo que ella se encuentra sola en la arena, sin la compañía de nadie, llorando por su amado, éste avanza para llegar a su reino, donde todos le recibirán con alegría. Él es feliz, mientras ella se retuerce de dolor en la arena. Y sobre todo, lo que causa un gran martirio a Ariadna es el hecho de que no le verá más. No puede luchar contra el destino, contra el viento y el mar, contra la soledad. Todo está perdido, su amado ha zarpado hacia la gloria y la felicidad, y ella quedará allí para siempre. Todo sin saber que, a pesar de todo, la acción del héroe ateniense la salva a ella y a él mismo de las tempestades violentas de Dioniso.


¿Qué pasó con Ariadna? De acuerdo con otra leyenda, Teseo dejó a Ariadna en tierra para que se recuperara del mareo mientras él volvía al barco donde necesitaba hacer algunos trabajos. Un fuerte viento lo arrastró a alta mar. Cuando finalmente pudo volver, descubrió que Ariadna había muerto. Probablemente del dolor que le causaba observar cómo su amado Teseo la abandonaba a su suerte.




Julia Navarro, I.E.S. Joanot Martorell, Elche.

3 comentarios:

Esther dijo...

El mito de Teseo y Ariadna siempre me ha parecido uno de los más bonitos, precisamente el otro día estuvimos recordándolo en clase. Un buen trabajo, pero recuerda que si es demasido extenso, puedes hacer algún enlace para que resulte más ameno.

Isra dijo...

Julia, muy buen post (después de tanto quejarte, te has lanzado).

Anónimo dijo...

Ja ja xD la verdad es que te llega a gustar y todo jeje
Muchas gracias por vuestros comentarios!! ;)

Julia