viernes, octubre 06, 2006

trabajo sobre narciso

mito de narciso!
Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.
Por su parte, Narciso era un muchacho precioso, hijo de la ninfa Liríope. Cuando él nació, el adivino Tiresias predijo que si se veía su imagen en un espejo sería su perdición, y así su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que pudiera verse reflejado. Narciso creció así hermosísimo sin ser consciente de ello, y haciendo caso omiso a las muchachas que ansiaban que se fijara en ellas.
Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Nuestra ninfa le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.
Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba y le seguía en su paseo, siempre a distancia, temerosa de ser vista, hasta que un día, un ruido que hizo al pisar una ramita puso a Narciso sobre aviso de su presencia, descubriéndola cuando en vez de seguir andando tras doblar un recodo en el camino quedó esperándola. Eco palideció al ser descubierta, y luego enrojeció cuando Narciso se dirigió a ella.
- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?
- Aquí... me sigues... -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.
Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa... pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas palabras que le había oído... "qué estúpida... qué estúpida... qué... estu... pida...". Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva...
Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis... y así, Nemesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río. Y como había predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente cegado por su propia belleza, en el reflejo. Y hay quien cuenta que ahí mismo murió de inanición, ocupado eternamente en su contemplación. Otros dicen que enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgió una nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos.

lo padece gente que se ama a si misma, son incapaces de ver mas alla de ellos mismos y suelen adorarse no aceptan ninguna critica exterior.
Narcisismo. Sobreestimación de sí mismo. Fase infantil del desarrollo caracterizada por el deso de ser amado, con preferencia al deseo de amar. El narcisista no logra superar esta fase evolutiva, queda atrapado en el yo. En la elección del objeto amoroso escogerá siempre bajo la influencia inconsciente de la imagen que se tiene formada de su propio yo, buscando en él una especie de réplica de sí mismo. En la mitología griega, Narciso era un bello pastor que, al inclinarse sobre el agua de una fuente para beber, percibió su imagen y se enamoró de sí mismo.
Por antonella monzillo

7 comentarios:

Isra dijo...

Me encanta que seáis tan activos. Este blog colectivo nos está dando muchas y agradables sorpresas.

Esther dijo...

Narcisismo...creo que no hay que ir muy lejos para encontrar Narcisos ¿no?.
Venga, Antonella, no nos dejes con las ganas y continúa tu bonito post relatando ejemplos actuales.

Ana dijo...

Muy bien, Antonella.

En tu post dices que es una fase infantil que hay que superar, o sea, que todos pasaríamos por ella, aunque a algunos les dure más eso de quedar atrapado en el yo. Es interesante.

Quizá se podría añadira alguna hermosa imagen ilustrativa.

Anónimo dijo...

muchas gracias por todo!!! la verdad que si, no hay que ir muy lejos para encontar a los NARCISOS hoy por hoy estan por todos los sitios...
tranquilos que pondre imagenes ilustrativas en cuato pueda!!!
besos para todos!!
(lo envio como anonimo porque no me reconoce!! ayudaaaaaa!!!)
Anxuuu

Yolanda dijo...

Ah, yo diría que tal vez en el fondo todos somos un poco narcisistas, yo por ejemplo, me miro en todos los espejos que hay en mi camino (aunque me suelo llevar un buen susto :P) y conozco a gente que sin ir maquillada no puede salir de casa, le da angustia.

anxuuu!!! dijo...

pues pobre gente la que tu conoces... que poco se deben querer... animo superaras lo de los espejos, solo vemos lo que tenemos ganas de ver en ellos!
adiosh

esther dijo...

Yolanda da 4 puntitos a este post "porque está super bien narrado"